En el campo de la salud pública, la desinfección de la superficie es una parte importante del bloqueo de la propagación de los patógenos. En los últimos años, el rociador del gatillo se ha convertido gradualmente en una herramienta de desinfección común en hogares, lugares médicos y públicos debido a su portabilidad y facilidad de operación. Pero a menudo se plantea una pregunta clave: ¿puede este dispositivo realmente lograr una desinfección efectiva?
1. Principio de desinfección y ventajas de rociadores de gatillo
Los pulverizadores de disparo generan presión mecánica mediante presionando manual para rociar líquido uniformemente en la superficie de los objetos en forma de atomización. De acuerdo con los estándares de prueba de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), el efecto de desinfección depende de tres factores centrales:
Tiempo de contacto del desinfectante: por ejemplo, un desinfectante que contiene etanol al 70% debe permanecer en la superficie durante al menos 30 segundos para inactivar virus envueltos (como coronavirus).
Cobertura de pulverización: la distribución uniforme de partículas atomizadas puede reducir los puntos de desinfección ciegos.
Estabilidad de concentración de desinfectante: un diseño de rociador calificado debe evitar los cambios de concentración causados por la volatilización líquida.
Los estudios han demostrado que los rociadores de activación pueden lograr efectos de desinfección comparables a los métodos tradicionales, como el remojo y la limpieza, cuando se usan con desinfectantes certificados por los departamentos de salud de la EPA o de salud locales (como la solución de hipoclorito de sodio, peróxido de hidrógeno o sales de amonio cuaternario). Por ejemplo, los CDC de EE. UU. Señalaron en 2020 que la tasa de inactivación de la superficie de SARS-CoV-2 por pulverización atomizada puede alcanzar el 99.9% cuando el tiempo de contacto cumple con el estándar.
2. Escenarios aplicables y especificaciones operativas
Los rociadores de gatillo funcionan bien en los siguientes escenarios:
Desinfección de superficies no porosas (como metal, plástico, vidrio): el líquido atomizado puede penetrar efectivamente en los huecos.
Tratamiento rápido de un área grande: en comparación con la limpieza, la pulverización puede ahorrar más del 50% del tiempo de funcionamiento.
Reduzca el riesgo de contaminación cruzada: la pulverización directa evita la propagación de microorganismos causados por la reutilización de trapos.
Requisitos operativos clave:
Precrutación de la superficie: los residuos orgánicos (como la sangre y los residuos de alimentos) debilitarán la actividad del desinfectante.
Mantenga una distancia vertical: la boquilla está a 15-30 cm de la superficie para optimizar el efecto de atomización.
Observe estrictamente el tiempo de contacto: después de rociar, deje que el líquido se seque naturalmente, no lo limpie de inmediato.
3. Limitaciones y planes de mejora
Aunque los rociadores de gatillo tienen ventajas significativas, sus limitaciones también deben recibir atención a:
No es adecuado para materiales porosos (como tela, madera): la profundidad insuficiente de penetración de líquidos puede conducir a una falla de desinfección.
Confíe en la operación manual: la velocidad de pulverización desigual puede afectar la velocidad de cobertura, y se recomienda utilizar una trayectoria "en forma de Z" para mover la boquilla.
Sensibilidad de la temperatura ambiente: la baja temperatura puede reducir la eficiencia de la atomización, y es necesario seleccionar una fórmula desinfectante resistente al frío.
En respuesta a los problemas anteriores, la industria ha introducido planes de mejora: por ejemplo, algunos pulverizadores de grado médico están equipados con válvulas de regulación de presión para garantizar que el diámetro de la gota sea estable a 50-100 micras (el tamaño de esterilización óptimo); Algunos otros productos integran indicadores ultravioleta para verificar el rango de cobertura a través de reacciones fluorescentes.